Brujas, ciudad llena de encanto

Brujas, ciudad llena de encanto

Bélgica esconde una pequeña joya que, aunque no es muy grande, dejará una huella imborrable en la memoria de cualquier viajero. Pasar una jornada en Brujas te permitirá imaginar cómo pudo haber sido la vida hace siglos en esta coqueta ciudad medieval.

El milenio llegó para Brujas con su inclusión dentro de la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La suerte es que la ciudad se encuentra muy cerquita de Bruselas, la capital de Bélgica, y a poco menos de 100 kilómetros de distancia, la tenemos en todo su esplendor.

Brujas es una especie de Venecia en pequeñito, que cada año recibe la visita de miles de turistas que quedan encandilados con la belleza de sus canales y sus puentes. Estamos en una de las ciudades medievales mejor conservadas de todo el viejo continente. ¡Ahí es nada!

Para los más sensibles y cándidos, será como pasar una jornada en una ciudad de cuento de hadas. Está claro que estamos recorriendo una de las ciudades más hermosas de todo el país belga. Si además, la recorres degustando unas onzas de chocolate o unos buenos bombones, podrás unir las pasiones de cualquier viajero que sepa apreciar las bondades de este destino. No olvides que en Bélgica tienen el mejor chocolate del mundo y podrás adquirirlo, gracias a la destreza de sus maestros chocolateros. No te preocupes, la ciudad está llena de chocolaterías.

viaje a Brujas

Te recomiendo que comiences tu periplo por la plaza principal de Brujas o Grote Markt y entres en el Belfort, desde cuyo campanario podrás tomar unas impresionantes fotografías panorámicas de la ciudad.

Hablando de plazas, tampoco te pierdas Burg, donde se encuentran el hermoso edifico del Ayuntamiento, de estilo gótico, y la basílica románica de la Santa Sangre. Por cierto, en esta zona era donde se ajusticiaba a las supuestas brujas de épocas antiguas.

Si te va el romanticismo, nada mejor que un paseíto por el Minnewaterpark, un parque preciosísimo para descubrir de la mano con tu pareja. Aunque ahora hace bastante frío, tiene mucho encanto. Y en otoño luce espectacular, gracias a la variedad de tonalidades de las hojas de sus numerosos árboles.

Fuera de las murallas de la antigua ciudad medieval de Brujas también existe vida. Un ejemplo de lo que no te puedes perder en esta zona es Pottenmakerstraat, la calle de los especialistas en alfarería, que manejaban los barros del siglo XV.

Por supuesto, aún nos queda tiempo para un paseo en barca, por esos preciosos canales, y disfrutar de los bellos puentes que decoran el recorrido. No te lo pienses mucho y en tu próxima escapada márcate un delicioso viaje a Brujas.

Rebeca

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4 comentarios

  1. Luisa Maria Garcia Repiso

    Ohhh, que sitio mas ideal. Con ganas de conocerlo.

  2. Es un lugar de ensueño, espero tener la gran oportunidad de conocerlo.

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