Guapas por dentro y por fuera

En numerosas ocasiones os he comentado que no se trata solo de cuidar lo que se ve. A la hora de estar guapas, debemos pensar también en nuestro interior. No creáis que esto es un invento nuevo. Se llama neurocosmética y voy a intentar daros algunas claves al respecto.

Nuestro estado anímico, esas emociones que sentimos cada día, influyen poderosamente en el estado de nuestro físico externo. Se debe a una impresionante y compleja relación, establecida entre nuestro cerebro y la piel a través del sistema nervioso. Esta simbiosis pretende estimular un binomio inseparable: salud-belleza.

Los especialistas no han dudado en calificar este descubrimiento como uno de los avances más importantes en el área de la farmacéutica especializada en la estética. Valoran muchísimo una especie de rito cosmetológico, a través del cual cada individuo muestra lo que prefiere a nivel sensorial, tanto de manera táctil como aromática.

Tengo que decir que precisamente estos son dos de los aspectos más importantes a la hora de sugerir a nuestro cerebro que nos envíe una postura positiva o negativa en relación a un cosmético determinado. Es el caso, por ejemplo, de esas personas que no pueden soportar el tacto de una crema grasienta.

Por ello es tan importante para los fabricantes, encontrar la cosmética adecuada que, además, libere endorfinas, de manera que el ritual de belleza sea también placentero. Vaya, lo que os decía al principio, estar guapas por dentro y por fuera.

Aunque parezca mentira, la industria tiende cada vez más hacia los tratamientos personalizados, dentro de sus posibilidades. La intención es clara, que cada persona experimente sensaciones placenteras y momentos de felicidad a la hora de realizar su rutina de belleza.

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Además, no hay que perder de vista las necesidades de la piel dependiendo de la hora del día. Es decir, por las mañanas necesitamos cremas hidratantes y protector solar que nos protejan de los factores medioambientales y los rayos ultravioletas. En el apartado sensorial, buscamos productos que por su aroma y textura, nos llenen de felicidad y optimismo para encarar el día.

En cambio, cuando el sol se pone y acaba la jornada laboral, llega el momento de inyectar una ración de activos que estimulen aún más la regeneración celular propia de las horas de descanso y ayuden a nuestro cuerpo, tanto por dentro como por fuera, a cargarse nuevamente de energía positiva.

Os puede parecer una bobada, pero en este proceso, hasta el tipo de envase que se utiliza, se hace con unos fines destinados a conquistar nuestro cerebro, de manera que, desde el principio, la caja ya esté aportando información sensorial agradable para que nos decantemos por un producto u otro.

Pero si hay una estrella en todo este proceso, sin duda esa sería la fragancia de los cosméticos. Piensa que tratamos con un aroma que quedará impregnado en nuestro cuerpo y con el que también nos comunicamos con los demás. De hecho, está demostrado científicamente que la estimulación olfativa posee un fuerte vínculo que equilibra mente y piel. De ello se ocupa la psicoaromaterapia, una disciplina que se sirve de las esencias para conseguir distintos estímulos, desde la relajación hasta la percepción afrodisíaca.

 

1 comentarios
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Comentarios

  • Luisa Maria Garcia Repiso

    mayo 29, 2017 at 21:52
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    Genial la información, muchas gracias

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